Aprender a ser el cambio que el mundo necesita

La escucha activa, la empatía, el no juzgamiento, la comunicación no violenta, dejar de lado los prejuicios y la parcialidad. Estos son sólo algunos de los cambios de conducta a los que aspira la Juventud de la Federación Internacional de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), en su calidad de agente del programa de cambio conductual (YABC).

YABC es una iniciativa promovida por la FICR, que estimula a los jóvenes para que cumplan un rol esencial en la transformación del pensamiento, la conducta y la actitud a nivel de comunidades locales.

Partiendo de la premisa de que el mejor camino para alcanzar este objetivo es respetar un compromiso previo de cambio interno y servir como ejemplo de aplicación de los Principios Fundamentales y valores humanitarios del Movimiento, YABC utiliza plataformas innovadoras y artísticas, e integra la educación entre pares y el aprendizaje no cognitivo para promover el cambio conductual.

“Con el fin de tener un impacto en el mundo en el que trabajamos, nosotros mismos debemos ‘ser’ la diferencia que buscamos. Pero sólo cambiando la manera en que trabajamos, la forma en que nos percibimos a nosotros mismos y a los demás en nuestras comunidades, seremos capaces de tener esa influencia. Debemos llegar a los corazones antes que a las mentes, escuchando a nuestro cuerpo, no a nuestras palabras”, sostuvo Flavio Ronzi, organizador del taller YABC realizado por la Cruz Roja Italiana en el marco del evento de la Juventud en Solferino, titulado “I giovani come agenti del cambiamento” (“La juventud como agente del cambio”).

Los talleres YABC no emplean un abordaje teórico, dado que una modificación del pensamiento no puede implementarse a través del aprendizaje, sino de los sentidos. Actividades lúdicas, juegos de rol, dramatizaciones, baile, arte y movimiento permiten a los jóvenes realizar la travesía desde el corazón hasta la mente, y les transmite la idea de por qué la movilización social es necesaria.

“Realmente disfruté este taller, porque me ayudó a dejar de lado algunos prejuicios y a perder algunas inhibiciones”, relató Federico, un joven voluntario de la Cruz Roja Italiana. “Creo que luchar contra la forma de pensar a la que estamos acostumbrados, y empezar a pensar de nuevo puede ayudarnos a ser más directos y efectivos en nuestras acciones diarias. Tratar de lograr que otras personas cambien sus actitudes será mucho más sencillo si nosotros lo hacemos primero”.