Ex niño soldado: "Me daban un arma, me decían que matara a una persona y yo lo hacía"

El testimonio que figura a continuación pertenece a un ex niño soldado de que ahora tiene diecisiete años y es estudiante del Centro de Defensa y Rehabilitacón del Niño que dirige la Cruz Roja de Liberia. Este centro apoya a niños que fueron afectados por la guerra que durante catorce años tuvo lugar en Liberia. Se ofrece asesoramiento psicosocial, capacitación en oficios como sastrería y albañilería, actividades recreativas y programas de aprendizaje acelerado a jóvenes de entre diez y dieciocho años.

© CICR / VII / Christopher Morris. Estudiantes en el Centro de Defensa y Rehabilitación del Niño, cerca de Monrovia.

© CICR / VII / Christopher Morris. Estudiantes en el Centro de Defensa y Rehabilitación del Niño, cerca de Monrovia.

Una noche, durante la última guerra (2003), tuve un sueño, soñé que nuestro barrio era atacado. Mi padre me dijo que lo olvidara. Dijo que era sólo una pesadilla.

Al día siguiente, estábamos caminando y nos cruzamos con unos combatientes, extraños que llevaban armas. Nos preguntaron quiénes eran nuestros amigos. Querían saber de qué lado estábamos. Si contestábamos “el gobierno”, nos matarían, entonces dijimos que no sabíamos.

Nos dijeron que no corriéramos. Mi madre corrió, y la hirieron dispararon de muerte ante mis ojos.

Me llevaron, junto con mi padre, a otra zona de la ciudad de Monrovia. Me dieron un arma, me enseñaron a disparar, fui al frente y comencé a disparar. En un enfrentamiento, una bala me hirió el brazo.

Cuando capturaban a algún miembro de la facción enemiga, me daban un arma, me decían que matara a una persona y yo lo hacía. Si no hubiera obedecido, me habrían matado inmediatamente. Vi que eso les pasó a otros niños que no obedecieron. Si dudaban un momento, los mataban.

El comandante fue la principal persona de mi vida durante la guerra. La única manera de sobrevivir era quedarme con él.

Durante la guerra, mi padre fue herido y todos mis hermanos y hermanas fueron asesinados. Estoy solo con mi padre, que está muy enfermo.

Después de la guerra, cuando logré deshacerme de las armas, me colocaron en un campamento de desplazados, donde sigo viviendo. Ahí oí hablar del programa del Centro. Presenté una solicitud y me eligieron.

A pesar de todo lo que he pasado, soy optimista. Pienso que voy a ser una buena persona en el futuro.

Liberia tendrá un buen futuro, si podemos evitar la guerra. La guerra arruina todo. Ya no me queda familia. Mi niñez se ha ido. No podré recuperarla.

Este estudiante sigue una capacitación en albañilería en el Centro de Defensa y Rehabilitación del Niño. Eso uno de los más aprendices más talentosos, y confía en que será un buen albañil y en que podrá mantenerse por sí solo.